Lucid Motors recorta su producción a mínimos de dos años ante el estancamiento de la demanda

Lucid Motors fabricó 2.954 vehículos eléctricos durante el tercer trimestre de este año, lo que representa un desplome del 54% en comparación con el mismo periodo del año anterior. La compañía estadounidense ha decidido frenar deliberadamente el ritmo de sus líneas de montaje para contener el excedente de existencias y alinear la producción con una demanda que sigue sin despegar en el segmento prémium.

Este retroceso marca el tercer trimestre consecutivo de descensos productivos para la firma y sitúa su volumen industrial en el nivel más bajo desde el primer trimestre de 2025, momento en el que arrancaba la fabricación de su segundo modelo comercial, el todocamino de lujo Gravity. Frente a los vehículos producidos, Lucid completó 3.806 entregas entre julio y septiembre, una cifra prácticamente plana respecto al trimestre previo y que refleja una caída de unos 200 vehículos frente al tercer trimestre del ejercicio precedente.

Desajuste de inventario y reestructuración interna

El desequilibrio entre oferta y demanda se ha convertido en un problema recurrente para la marca: en cinco de los últimos seis trimestres, Lucid ha producido más coches de los que ha conseguido entregar. La baja tracción comercial de sus dos primeros modelos de alta gama ha obligado a la dirección a revisar drásticamente su hoja de ruta operativa y financiera.

Al frente de este giro estratégico se sitúa su nuevo consejero delegado, Silvio Napoli, quien en los últimos meses ha ejecutado un plan de ajuste destinado a simplificar la estructura corporativa. Este programa de choque ha supuesto el despido de aproximadamente 1.500 empleados —cerca del 18% de su plantilla global—, una reorganización de la cúpula directiva y la cancelación del segundo turno de trabajo en su factoría de Casa Grande, en Arizona. El objetivo de estas medidas es lograr un ahorro de costes estimado en 1.400 millones de dólares para blindar la liquidez del fabricante.

Como consecuencia directa de esta reestructuración, la compañía también ha pospuesto el debut de su tercer modelo, el Cosmos. Diseñado como un vehículo más accesible con un precio de partida inferior a los 50.000 dólares, este coche está llamado a ser el pilar de volumen de la marca, pero su llegada al mercado se demorará para evitar problemas prematuros de ingeniería o calidad.

Divergencia frente a competidores directos

Los discretos resultados de Lucid contrastan con la evolución reciente de otros actores emergentes del sector. Sin ir más lejos, Rivian bate su récord histórico de ventas en el tercer trimestre gracias al despegue del R2, habiendo alcanzado cerca de 20.000 entregas trimestrales tras poner en la calle su todocamino asequible. La disparidad subraya la dificultad añadida de competir exclusivamente en nichos de precios muy elevados, un terreno donde las escalas de gigantes consolidados complican la supervivencia de nuevas marcas, tal como demuestra el hecho de que Tesla supera las previsiones con más de 486.000 entregas en el tercer trimestre a nivel mundial.

La situación actual de Lucid queda a una distancia sideral de las previsiones iniciales que la compañía presentó a los inversores durante su salida a bolsa en 2021 mediante una SPAC, cuando levantó 4.000 millones de dólares proyectando la entrega de 90.000 vehículos anuales a estas alturas. Napoli reconoció abiertamente la autocrítica en la última presentación de resultados: la firma encadenó retrasos, lanzó productos antes de que estuviesen plenamente maduros, descuidó el servicio técnico posventa y permitió que la complejidad interna ralentizara la toma de decisiones.

Por este motivo, la directiva ha optado por no apresurar el desembarco del Cosmos. Aunque el modelo asequible representa la única vía realista para alcanzar un mercado masivo, Lucid prefiere pausar su calendario técnico antes que repetir los errores que han mermado su capacidad de escala en la primera fase de su despliegue comercial.