Uber y Pony.ai desplegarán robotaxis en Londres en su mayor ofensiva de conducción autónoma en Europa
Uber y la compañía de conducción autónoma Pony.ai han anunciado un plan para desplegar un servicio comercial de robotaxis en Londres. Las dos compañías comenzarán las pruebas técnicas sobre el terreno en las próximas semanas utilizando los vehículos de séptima generación (Gen-7) desarrollados por la firma china, lo que supone un paso significativo en la introducción de flotas sin conductor a gran escala en el continente europeo.
El acuerdo consolida la hoja de ruta de la multinacional de movilidad, que ha renunciado a fabricar su propio hardware para centrarse en tejer una amplia red de acuerdos operativos. Uber mantiene alianzas con más de 30 desarrolladores especializados y planea habilitar viajes con vehículos autónomos en hasta 15 ciudades de todo el mundo antes de finales de 2026, distribuidas a partes iguales entre el mercado estadounidense e internacional.
El desembarco europeo de Pony.ai
La colaboración estratégica entre Uber y Pony.ai se forjó en mayo de 2025 con un foco inicial puesto en Oriente Medio. La asociación se ha extendido rápidamente hacia Europa, donde ambas empresas contemplan desplegar una flota conjunta de hasta 2.000 taxis autónomos. La primera piedra de este proyecto continental se colocó el pasado mes de agosto en Zagreb, la capital de Croacia.
En el caso croata, el servicio opera bajo un modelo tripartito: Pony.ai aporta su sistema de conducción autónoma y los vehículos Arcfox Alpha T5 —fabricados en colaboración con el gigante estatal chino BAIC—; la empresa Verne, impulsada por Mate Rimac, asume la propiedad y operativa de la flota; y Uber facilita la integración dentro de su plataforma digital de demanda. Para el caso de Londres, las compañías prevén un esquema similar, si bien todavía no han concretado qué socio se encargará de la gestión y titularidad física de los vehículos.
Un modelo multitecnología en la capital británica
Pony.ai no será el único proveedor autónomo que circule bajo la aplicación de Uber en territorio británico. La compañía de movilidad también mantiene una estrecha relación con Wayve, la startup británica de inteligencia artificial embebida que cerró a comienzos de año una ronda de 1.200 millones de dólares con el respaldo de Nvidia y Microsoft, complementada con un compromiso de inversión adicional por parte de Uber supeditado al despliegue comercial en Londres.
Esta estrategia multiproveedor replica la ejecutada en plazas como Dubái, donde la compañía colabora de forma paralela con Baidu y WeRide. La diversificación tecnológica permite a la plataforma acelerar su cuota de mercado en un contexto marcado por avances decisivos en conducción autónoma y una fuerte competencia industrial.
Complejidad urbana y supervisión regulatoria
El entorno londinense representa una de las pruebas de fuego operativas más exigentes para el sistema de Pony.ai. Las calles estrechas, la alta densidad peatonal, la circulación por la izquierda y la meteorología adversa requerirán una adaptación exhaustiva de sus algoritmos de percepción y control, que hasta ahora operaban principalmente en cuatro megalópolis chinas y en proyectos piloto en Qatar.
Además de la validación técnica, el despliegue deberá ajustarse a los requerimientos de las autoridades locales de transporte para asegurar la convivencia pacífica con la infraestructura de emergencias y el tráfico regular. Las fricciones previas observadas en Estados Unidos, donde normativas recientes establecen que California multará a las empresas de robotaxis si bloquean a los servicios de emergencia, sirven de precedente sobre la vigilancia que aplicarán los reguladores británicos.
Las pruebas en Londres en las próximas semanas marcarán el inicio de una nueva etapa de verificación técnica antes de abrir el servicio comercial a los usuarios de la aplicación.



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