SpaceX logra poner en órbita la Starship por primera vez tras superar un fallo de motor en pleno vuelo
El megacohete Starship de SpaceX ha alcanzado la órbita terrestre por primera vez en su historia. La compañía aeroespacial ha completado con éxito este hito técnico tras un lanzamiento matutino desde su base de pruebas en Boca Chica, en el sur de Texas, consolidando el desarrollo del vehículo espacial más potente jamás fabricado a pesar de experimentar complicaciones en sus motores durante la fase de ascenso.
La misión no estuvo exenta de tensión operativa en la sala de control. Pocos minutos después de completarse la separación de etapas entre el propulsor Super Heavy y la nave superior Ship, el vehículo perdió súbitamente uno de sus seis motores Raptor. Aunque el diseño cuenta con redundancia suficiente para alcanzar velocidad orbital aun perdiendo empuje, el equipo de SpaceX llegó a suspender inicialmente el intento de inserción en órbita. Sin embargo, apenas unos minutos después, la telemetría confirmó una trayectoria viable y los directores de vuelo revocaron la decisión, permitiendo que la nave completase su encendido y se situase en trayectoria orbital.
Avances en el amerizaje simulado del Super Heavy
De forma paralela al ascenso de la etapa superior, la primera fase del cohete, denominada Super Heavy, registró un avance notable en sus pruebas de reutilización. El propulsor, correspondiente a la variante V3 que SpaceX comenzó a ensayar el pasado mayo tras perder una unidad previa, ejecutó las maniobras de retropropulsión programadas para regresar hacia las costas del Golfo de México.
Allí llevó a cabo una maniobra de frenado y descenso vertical sobre el agua, calificada por los ingenieros como el amerizaje simulado más limpio y preciso conseguido hasta la fecha con esta arquitectura de tercera generación. La recuperación íntegra y sin daños de este propulsor gigante en la propia torre de lanzamiento sigue siendo el paso prioritario para rebajar los costes operativos de cada despegue.
Despliegue de satélites Starlink y visión orbital a largo plazo
El perfil previsto de esta misión contempla que la Starship complete seis órbitas alrededor de la Tierra durante un periodo estimado de nueve horas. A lo largo de esta ventana operativa, la compañía tiene programada la apertura de su compuerta de carga para liberar 26 satélites Starlink de tercera generación, unidades significativamente más voluminosas que requieren el volumen de carga útil de esta nave para ser puestas en servicio a gran escala.
Alcanzar la velocidad orbital representa el paso técnico imprescindible para transformar a Starship de un prototipo experimental a un carguero operativo regular. Toda la estrategia a medio y largo plazo de SpaceX orbita en torno a este cohete, del cual depende el contrato firmado con la NASA para llevar astronautas a la superficie lunar mediante el programa Artemis.
Asimismo, disponer de una capacidad de carga de cientos de toneladas abarata el despliegue de infraestructuras pesadas en el espacio exterior, abriendo la puerta a proyectos que contemplan desplegar plataformas de cálculo masivo y centros de datos de IA alimentados de forma ininterrumpida por energía solar orbital. Además, la capacidad del software de a bordo para recalcular trayectorias de forma autónoma tras perder un propulsor demuestra el grado de automatización en vuelo que la industria aeroespacial busca estandarizar para retirar la supervisión humana en maniobras complejas y críticas en tiempo real.



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