Conductores de prueba de Zoox sufren síntomas de intoxicación por monóxido de carbono en sus vehículos autónomos

Varios conductores y operadores de seguridad de Zoox han sufrido episodios de mareos, desorientación y vómitos provocados presuntamente por inhalación de monóxido de carbono mientras realizaban pruebas de circulación en Atlanta. La filial de vehículos autónomos de Amazon afronta ahora el escrutinio de los organismos de seguridad laboral tras trascender que la dirección operativa obligó a los empleados a continuar sus turnos a bordo de otros coches de prueba poco después de haber manifestado los primeros síntomas de malestar.

Síntomas agudos durante las jornadas de pruebas

Los incidentes comenzaron a registrarse a principios de agosto, pero alcanzaron un punto crítico a mediados de mes. Durante una sesión de formación con cuatro empleados a bordo de un todocamino de pruebas, la tripulación comenzó a experimentar un letargo repentino. Tras detener el vehículo en una parada técnica programada, varios de los ocupantes manifestaron mareos intensos y uno de ellos comenzó a vomitar de forma reiterada.

Pese a que el centro de control de Zoox en Atlanta coordinó el remolque del vehículo afectado a las instalaciones centrales, la respuesta operativa consistió en trasladar a los trabajadores de vuelta a la base y reasignarlos de inmediato a otra unidad de pruebas para completar la jornada. Los síntomas reaparecieron horas más tarde, obligando a tres de los afectados a acudir a urgencias hospitalarias, donde los médicos determinaron que el cuadro clínico coincidía con una intoxicación por monóxido de carbono.

La situación laboral de estos operadores añade fricción al caso: están contratados a través de HireArt, una empresa de trabajo temporal externa. En lugar de activar un protocolo de atención médica integral, los empleados fueron derivados a líneas telefónicas de compensación laboral y centros toxicológicos. Además, en los días posteriores a las bajas médicas se les exigió someterse a pruebas de detección de drogas descritas formalmente como aleatorias. Los problemas de salud continuaron durante semanas, hasta el punto de registrarse una llamada a los servicios de emergencias del 911 a finales de agosto por el empeoramiento de otro trabajador.

Modificaciones mecánicas y motores térmicos en el foco técnico

El problema de fondo radica en la arquitectura técnica de la flota de desarrollo de Zoox. A diferencia de competidores directos donde Waymo opera con flotas totalmente eléctricas o plataformas como May Mobility utilizan modelos híbridos, Zoox continúa utilizando todocaminos Toyota Highlander con motor de combustión interna para el entrenamiento de sus algoritmos y sensores.

Estos vehículos permanecen en funcionamiento durante gran parte de la jornada laboral sin apenas descanso, una práctica habitual en la industria para evitar los largos tiempos de arranque del ordenador de conducción autónoma y garantizar la calibración constante del conjunto de sensores. Aunque las naves de mantenimiento cuentan con extractores de gases similares a los empleados en los parques de bomberos, el riesgo en circulación abierta aumenta debido a las intervenciones realizadas en el chasis.

Zoox altera sustancialmente estos todocaminos para incorporar su pila tecnológica de autonomía. Entre las modificaciones añadidas figura un conducto interior situado sobre la pantalla central concebido para impulsar aire hacia las plazas traseras. Aunque la compañía asegura que no altera directamente el sistema de ventilación de fábrica, cualquier perforación o cableado añadido para computación y sensórica puede degradar el sellado hermético del habitáculo frente a los colectores y la línea de escape.

Este fenómeno no es inédito en la automoción estadounidense. En investigaciones previas de la NHTSA sobre emisiones en vehículos policiales, las concentraciones más elevadas de monóxido de carbono se detectaron en unidades sometidas a transformaciones posventa de cableado para sirenas e iluminación auxiliar, donde los sellos perimetrales del chasis quedaban comprometidos.

Respuestas ante la autoridad laboral

En su comunicación formal dirigida a la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA), Zoox ha defendido haber sometido su flota a pruebas de humo para detectar intrusiones en la cabina y revisiones del sistema de escape, además de sustituir las baterías de doce voltios de los vehículos. No obstante, los informes remitidos al organismo no detallan si estas inspecciones confirmaron fisuras o fallos de estanqueidad.

El conflicto añade una complicación técnica y reputacional a la división de movilidad de Amazon en un momento clave, especialmente mientras Zoox acelera su despliegue comercial con vistas a poner en marcha flotas a gran escala en diversas ciudades de Estados Unidos.