EE. UU. obligará a los fabricantes de coches a incluir radio AM de serie y sin coste adicional

La Cámara de Representantes de Estados Unidos ha aprobado por una amplia mayoría bipartidista el proyecto de ley AM Radio for Every Vehicle Act. La normativa, que ahora pasa al Senado para su ratificación definitiva, obligará a la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) a exigir que todos los turismos, furgonetas y todoterrenos nuevos incorporen de fábrica receptores de radio AM analógica como equipamiento estándar y sin coste adicional para el comprador.

La seguridad pública frena la retirada de receptores analógicos

La medida supone un golpe directo a la estrategia de diseño de gran parte de la industria del motor. Durante los últimos años, fabricantes tradicionales y de nueva generación han ido eliminando de forma sistemática el sintonizador AM en favor de sistemas multimedia conectados y plataformas de reproducción en continuo como TuneIn o SiriusXM. Marcas como BMW, Volvo, Rivian y Tesla han suprimido estos módulos en varios de sus modelos comerciales, incluyendo las versiones base de los Tesla Model 3 y Model Y.

Frente a esta tendencia tecnológica, el Congreso estadounidense ha priorizado el papel crítico de la modulación de amplitud en situaciones de catástrofe nacional. A diferencia de las redes de telefonía móvil o las señales digitales FM y de satélite, las ondas de radio AM cuentan con una longitud de onda kilométrica capaz de propagarse a grandes distancias y superar accidentes geográficos sin depender de repetidores intermedios. Organizaciones de servicios de emergencia y antiguos responsables de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA) han presionado con éxito en el Capitolio para blindar este canal de comunicación civil durante apagones o fallos de infraestructura.

El desafío de las interferencias electromagnéticas en el coche eléctrico

La resistencia de las marcas a mantener la banda AM responde principalmente a una incompatibilidad electromagnética provocada por la electrificación. En los vehículos con propulsión por batería, los inversores de potencia, las unidades de control electrónico y los motores generan ruido electromagnético precisamente en el rango de frecuencias que utiliza la radio AM (entre 530 y 1.710 kHz en Norteamérica). Esta interferencia degrada notablemente la señal de audio si no se aísla de forma rigurosa.

Para mitigar este problema sin prescindir de la tecnología, los fabricantes deben invertir en blindajes específicos para el cableado de alta tensión, diseñar filtros para los inversores o reubicar físicamente las antenas y módulos receptores. Mientras que consorcios como Ford optaron por rectificar y mantener el sintonizador analógico tras las quejas de los usuarios, otras marcas han intentado sortear la necesidad mediante aplicaciones integradas vía datos móviles, una solución que los legisladores rechazan al considerarla inútil si caen las redes celulares.

Un respaldo parlamentario que allana el camino hacia la ley

El texto legislativo llega al Senado estadounidense con un apoyo político inusualmente sólido. El proyecto cuenta con el respaldo conjunto del demócrata Ed Markey y del republicano Ted Cruz, quienes han conseguido reunir 60 copatrocinadores en la Cámara Alta, cifra suficiente para superar cualquier intento de bloqueo parlamentario o filibusterismo.

A medida que la industria del automóvil centra sus esfuerzos en optimizar la eficiencia de las baterías y los motores eléctricos, las cadenas de montaje tendrán que readaptar sus arquitecturas electrónicas para integrar de nuevo componentes de radiofrecuencia analógica. La futura ley forzará a las marcas a asumir estos costes de ingeniería dentro del precio base del vehículo, impidiendo trasladar sobrecostes a los usuarios bajo paquetes opcionales.