Wayve ficha a la exdirectora financiera de Waymo Elisa de Martel para acelerar su expansión comercial

Elisa de Martel, hasta principios de año directora financiera (CFO) de Waymo, ha asumido el mismo cargo directivo en la startup de conducción autónoma Wayve. El movimiento supone un golpe de efecto en la industria de la movilidad inteligente: la ejecutiva cambia la filial de vehículos autónomos de Alphabet por una de las firmas emergentes más codiciadas del sector, valorada actualmente en unos 8.500 millones de dólares (aproximadamente 7.800 millones de euros). El hasta ahora responsable financiero de Wayve, Max Warburton, dejará el puesto para ejercer como asesor estratégico del equipo directivo.

La incorporación de De Martel coincide con una etapa decisiva para Wayve. La compañía británica se encuentra en plena transición desde la fase de validación técnica e investigación hacia el despliegue comercial a gran escala de sus sistemas de conducción automatizada, orientados tanto a flotas de robotaxis como a vehículos de pasajeros convencionales.

Experiencia en el escalado industrial y financiero

Con sede en Sunnyvale (California), De Martel acumula una dilatada trayectoria en gigantes tecnológicos y empresas de desarrollo avanzado. Antes de liderar las finanzas de Waymo entre 2022 y enero de 2026, trabajó durante once años como directora de finanzas de fabricación en Apple y ocupó el puesto de CFO en la empresa de impresión 3D industrial Carbon.

Su paso por la filial de Alphabet coincidió con el despegue operativo de sus servicios comerciales y con el cierre de una ronda de financiación Serie C de 5.600 millones de dólares liderada por su matriz, una operación que disparó la valoración de Waymo por encima de los 45.000 millones. Durante ese periodo, mientras Waymo acelera su despliegue comercial urbano en diversas ciudades estadounidenses, De Martel coordinó la disciplina de capital necesaria para respaldar operaciones reales y flotas en servicio continuo.

En Wayve, la directiva supervisará la estrategia financiera, la planificación de capital, la gobernanza corporativa, la fiscalidad y la relación con inversores, además de prestar apoyo directo en alianzas comerciales estratégicas junto al consejero delegado y fundador, Alex Kendall.

El modelo de inteligencia artificial de Wayve

Fundada en 2017, Wayve ha captado hasta la fecha 3.200 millones de dólares gracias a un enfoque radicalmente distinto al de la mayoría de competidores tradicionales. En lugar de apoyarse en cartografía de alta definición en tres dimensiones, hardware propietario específico o millones de líneas de código con reglas predefinidas, la plataforma se basa en redes neuronales de extremo a extremo (end-to-end). Este modelo de aprendizaje profundo utiliza grandes volúmenes de datos empíricos para entrenar directamente a la inteligencia artificial sobre cómo conducir en cualquier entorno.

La arquitectura tecnológica de la compañía sustenta dos líneas de producto principales:

  • Sistemas asistidos (eyes-on): soluciones avanzadas de asistencia al conductor donde la supervisión humana sigue siendo obligatoria.
  • Sistemas totalmente automatizados (eyes-off): tecnología capaz de asumir el control total del vehículo en escenarios específicos, pensada para servicios de robotaxis o coches de serie sin intervención del usuario.

Esta naturaleza agnóstica respecto al hardware ha atraído tanto a inversores institucionales como a fabricantes globales que ya cuentan con arquitecturas electrónicas cerradas en sus plataformas. Compañías como Nissan y Stellantis mantienen alianzas con la startup británica, mientras que plataformas de movilidad compartida como Uber colaboran con la tecnológica para integrar sus algoritmos en futuras flotas autónomas.

El reto de convertirse en proveedor a gran escala

El anuncio llega en un contexto de madurez progresiva para el sector. Mientras marcos normativos internacionales y normativas específicas como las que permiten que España abra la puerta a los coches autónomos de Nivel 4 comienzan a allanar el camino a la comercialización, Wayve ya opera trayectos de prueba en Londres —todavía con conductor de seguridad humano— y prevé iniciar operaciones similares en Tokio próximamente.

El gran desafío de De Martel no consistirá únicamente en asegurar el músculo financiero necesario para sostener el intensivo cálculo de computación que demandan sus modelos, sino en transformar a Wayve en un proveedor de software industrializado de alto volumen, capaz de cerrar acuerdos con las grandes cadenas de suministro de la automoción internacional.